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¿Cuál es el ritmo de aprendizaje adecuado en niños?

¿Es más listo un niño que aprende andar al año que el que lo hace con dos? ¿Será más inteligente el niño que aprende a leer a los 4 años que el que lo hace a los 6? 

cual es el ritmo de aprendizaje adecuado en los niños

El ritmo de aprendizaje en los niños

 

El ritmo de aprendizaje no determinará si será más brillante en su etapa adulta u obtendrá mejores resultados académicos.Una de las cuestiones que, a veces, preocupa a los padres es si su hijo está en el nivel de madurez que se espera para su edad… pero, sobre todo, en comparación con los contenidos más curriculares, y no tanto en las habilidades de autonomía y juego, que tan importantes son para el crecimiento, así como adquirir madurez para desenvolverse de manera eficaz en las rutinas de la vida cotidiana. Antes de valorar la posibilidad de que un niño tenga problemas de aprendizaje, se deben valorar varios aspectos.

En este sentido, la edad cronológica no debe hacer referencia únicamente al año de nacimiento, sino que también es necesario valorar que no tiene el mismo nivel madurativo un niño que nace en el mes de Enero, que el que nace en Diciembre. Un año de diferencia es muy significativo a la hora de evaluar las habilidades de un niño, tanto en el ámbito académico, como en la manera en que el niño afronta los retos del día a día.

En qué fijarse para saber si nuestro hijo está en un nivel de desarrollo adecuado a su edad o puede tener existir problema de aprendizaje:

  • Lenguaje: la cantidad de vocabulario, fluidez, expresiones, comprensión de diferentes contextos.
  • Comunicación: si tiene intención comunicativa, contacto visual, diálogo y escucha.
  • Juego: si demuestra curiosidad por el entorno, interés por el juego y la exploración, disfrutando con el movimiento de su cuerpo y la auto-superación.
  • Autonomía: si realiza tareas de manera independiente que tienen que ver con el cuidado personal, la alimentación y las relaciones con adultos e iguales.

Aprendizaje y desarrollo de los niños. 

Si hablamos de aprendizaje y desarrollo, nadie puede mantener, a estas alturas de conocimiento psicopedagógico, que los niños sean meros receptores pasivos de los contenidos que se les transmiten tanto en casa, como en el colegio.

Un niño aprende activamente información de su entorno cuando experimenta, cuando observa, cuando hace, cuando escucha… Para que realmente integre la información hace falta que lo que está experimentando, observando, haciendo y escuchando enganche con sus esquemas y conocimientos previos, es decir, tenga sentido para él y sea adecuado a un nivel madurativo.

Plantear aprendizajes de forma excesivamente precoz en la escuela, como por ejemplo en el caso de la lecto-escritura cada vez más presente en la etapa de Educación Infantil, tiene consecuencias claramente negativas para muchos niños. Sobre todo para aquellos que, ante un contenido que está por encima de sus posibilidades, viven tempranamente sus primeras experiencias de fracaso y frustración. Esto afecta en gran medida a la imagen que van construyendo sobre ellos mismos “no puedo” “no soy capaz de…” “soy tonto” “soy vago”… por no llegar a esas expectativas y, además, en comparación y competencia con el resto de sus compañeros, lo que alimenta el uso de etiquetas y no el respeto a los ritmos individuales.

Querer darle a un bebé las manos continuamente para que camine, poniendo además estímulos en alto cuando es momento de que gatee con soltura, es un ejemplo también de este tipo ritmo de aprendizaje precoz, que los padres fomentamos sin darnos cuenta. Saltarse etapas de desarrollo, por demostrar que los niños pueden ser capaces de conseguir logros por encima de lo que se debería esperar según el desarrollo evolutivo normalizado, es un error generalizado.

Es lógico que para darnos cuenta de estas cosas nos fijemos en otros niños de la misma edad, la experiencia con hermanos, ya que es una manera de tener referencias para detectar dificultades. Pero mucho cuidado con hacer comparaciones delante de ellos, ya que si tenemos indicios o dudas sobre algún comportamiento llamativo o a nivel de desarrollo de nuestro hijo, es preferible que consultemos con sus educadores, con su pediatra o con especialistas.

Cada niño tiene un ritmo de aprendizaje y un nivel de maduración diferente y no ello significa que tengan un problema con el aprendizaje. Tener una comunicación fluida con el profesor o maestro de vuestros hijos os ayudará y os orientará con las dudas que os puedan surgir.

Carolina Pérez Emotiva

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