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¿El pan engorda? Mito o realidad

Desde que me quede embarazada y tuve a mi hijo, empecé a preocuparme por la alimentación y por cómo conseguir unos hábitos alimenticios saludables. En referencia al pan hay mucha controversia. ¿El pan engorda? ¿Engorda la miga y no la corteza? ¿El pan integral es más sano?

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Es imprescindible, para un correcto desarrollo de los niños, que su alimentación sea variada y rica en vitaminas, nutrientes y proteínas. ¿Pero el pan es sano y se puede consumir cada día? A parte del apoyo en mi pediatra, quiero contaros mi experiencia y algunas cosas muy curiosas que he ido averiguando sobre el pan, que desconocía.

El catedrático en Nutrición y Bromatología Abel Mariné ha manifestado en varias entrevistas y conferencias que todo, absolutamente todo lo que consumimos engorda, desde la verdura hasta el pan, solo que he con un diferente aporte calórico. Lo importante es la forma en que consumimos los alimentos.

Por otro lado un estudio dirigido por Rafael Llorach, investigador de Nutrición y Bromatología de la Universidad de Barcelona revela que el consumo de pan tiene beneficios a nivel cardiovascular. “según los datos del trabajo, se puede concluir que el consumo a diario de pan, sobre todo el integral, y dentro de  un patrón de alimentación equilibrada y variada,  se asocia a un perfil lipídico más saludable y con menores concentraciones de insulina en la sangre» El consumo de pan 2 o 3 veces al día en raciones de unos 50 a 70 gramos es beneficioso para la salud.

Podemos deducir que el pan es saludable y que su consumo en beneficioso para nuestro cuerpo y más tratándose del desarrollo de los niños. Además, el aporte nutricional y la composición de la corteza y la miga es exactamente el mismo, con lo que ambos aportan lo mismo al organismo. Pero me quedaba la curiosidad por saber que pan era mejor para nuestra salud, si el de harina normal o el integral.

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La harina normal o refinada es la más popular y es la que contienen la mayorías de los productos que consumimos: panes, masas, galletas … Se obtiene de la molienda del endospermo, una de las partes más internas del grano del trigo. Es por ello que su color es blanco y de textura refinada. Tiene un alto contenido en almidón, sin fibra y con un aporte calórico más elevado que la harina integral. Su uso es más común ya que es un alimento de muy larga duración por lo que ha sido más rentable para su comercialización.

Por otro lado harina integral o grano completo se obtiene al moler el grano de trigo completo, con todas sus partes: salvado, endospermo y germen. Su textura es más gruesa y tiene un color tostado. Al contener todo el grano, hace que conserve todas las propiedades cómo vitaminas del tipo B, ácidos grasos, un alto valor proteico, un bajo índice glucémico y una importante cantidad de fibra.

Después de conocer las cualidades de uno y otro me decidí por la harina integral, por lo que empecé a incorporar en casa productos integrales para el consumo familiar: cereales, pan, galletas, pan de molde… pero lo que no me imaginaba es que los productos que compraba que aparentemente eran integrales en realidad no lo eran. No contenían harina integral, sino harina normal y otros tipos de harinas. Para que podamos estar seguros de que es realmente integral y que tiene todos los beneficios que este tipo de harinas nos aporta, hay que leer los ingredientes de los envases y corroborar que indica: harina de trigo integral. Cada vez podemos encontrar más productos ya elaborados que realmente contienen harina de grano completo.

Otra buena opción es elaborar nosotros mismos nuestros bizcochos, galletas o pan con harina integral. Aparte de entretenernos, estaremos alimentándonos de manera mucho más saludable y evitando el consumo de productos o bollerías industriales.

Siempre que puedo yo utilizo harina integral, pero tiendo claro que no pasa nada por consumir productos con harina normal. Me gusta plantearlo más como un hábito, aunque todos podemos hacer excepciones de vez en cuando.

En mi caso con los niños, están totalmente acostumbrados al sabor y la textura. El objetivo es enseñarles a adquirir unos buenos hábitos alimenticios, para que en el día de mañana puedan seguirlos practicando. Por último quiero transmitiros que esta es mi experiencia. Si tenéis cualquier duda sobre la alimentación infantil, lo más recomendable es que acudáis a vuestro pediatra.

Fuente: Universidad de Barcelona 

Sole Papis y Pekes

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