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10 pautas para ayudar a estudiar a los niños

A medida que los niños van creciendo y pasando de curso son muchos los papás que se plantean cómo enseñar a los niños a estudiar. ¿Cómo tienen que estudiar? ¿Cómo podemos ayudarles?…

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A la hora del estudio es fundamental que los niños estén motivados. Con este artículo, queremos compartir con vosotros 10 pautas sencillas que podéis realizar fácilmente para favorecer el rendimiento académico de vuestros hijos.

  • Estudiar en un sitio fijo. El lugar de estudio debe ser estable en el tiempo, una mesa de estudio fija, donde se ponga todos los días. Estudiar unos días en el salón, otros en la habitación y otros en la cocina, frena el rendimiento del niño. La familiaridad con el sitio, ayuda a la concentración y evita distracciones. Si es necesario, podemos dialogar con nuestro hijo para ver qué lugar es el más adecuado para él, destacándole las características necesarias para que sea el más apropiado: sin ruidos, sin distracciones, con una temperatura agradable y buena iluminación.
  • Fomentar el orden y la organización. Tener una mesa con el material de estudio organizado, es necesario para tener buena concentración y, por lo tanto, buen rendimiento y aprovechamiento del tiempo. Antes de ponerse a estudiar, es necesario dedicar cinco minutos previos a  anticipar qué se va a necesitar y ponerlo al alcance para evitar levantarse.  Al principio, seremos los padres los que vayamos inculcando este hábito, “desapareciendo” poco a poco, para que, finalmente, sea interiorizado por el niño.
  • Establecer una rutina diaria. Seguir un horario y comenzar a estudiar a la misma hora, favorece el aprovechamiento del tiempo y la concentración. Por otro lado, no hay que dejar que el orden de estudio sea aleatorio, pues corremos el riesgo de que solamente estudie aquellas materias en las que se siente más cómodo.
  • Potenciar su reflexión. Desde pequeños, y cada uno a su nivel, es bueno que vayan tomando una actitud proactiva en su rendimiento y, con ayuda de los adultos, puedan ir detectando ellos mismos, sus áreas de mejora, para poder trabajarlas y elaborar, su plan de acción. Conforme vayan creciendo, podemos ir dejándoles más autonomía e independencia a la hora de establecer su trabajo.
  • Gestionar las distracciones de los niños. Es importante detectar las distracciones “favoritas” de los niños que, generalmente, tienen que ver con las nuevas tecnologías. Ellos tienen que aprender a relacionarse adecuadamente con las nuevas tecnologías. Cada vez más, son un distractor muy significativo a la hora de estudiar o hacer los deberes. Por eso, se debe ser tajante si el uso es abusivo. Lo mejor, es tenerlo en otra habitación y acudir a ellas al terminar la tarea.
  • Fomentar el pensamiento positivo. En el momento en el que detectemos pensamientos derrotistas o negativos con respecto a sus estudios, debemos intervenir para enseñarles a cuestionar esos pensamientos, haciéndoles llegar a un pensamiento más positivo, ayudando así, a tener una visión más optimista de las situaciones.
  • Estar atento para reforzar. Estar atento a los esfuerzos que hacen para poder señalárselos. El reconocimiento de padres y profesores, les refuerza y anima a continuar por el camino que van. Éstos comentarios y refuerzos, deben ser adecuados al nivel del niño y no a las expectativas creadas por nosotros. De este modo, si queríamos que aprobase todas las asignaturas, pero no ha llegado a pesar de los esfuerzos, debemos valorar (mejor verbalmente) su dedicación y trabajo, hablando de sus comportamientos concretos a mantener.
  • Ser ejemplo de la gestión del tiempo. Los niños no han nacido sabiendo estudiar, y por eso tienen que ir aprendiendo. El modelo de los padres tiene un papel fundamental en cómo gestionar el tiempo y manejar las distracciones. Es bueno que vean cómo nos organizamos, nos planificamos o qué debemos hacer antes de ponernos a realizar una tarea, así serviremos de ejemplo para cuando ellos se ponga a hacerlo.
  • Relación con el centro educativo. La visión del centro es importante para hacer un seguimiento sobre el rendimiento de los niños. Si esperamos solo a las notas, tenemos poca información sobre el proceso, por eso es bueno, cada trimestre, tener alguna reunión presencial con el tutor y, si es posible, aprovechar otros momentos para intercambiar información. Nuestra relación con la colegio es vista desde los ojos de los niños como un momento que les aporta seguridad, motivación y confianza. La comunicación entre la familia y la escuela, es uno de los factores básicos para que el proceso educativo se desarrolle con éxito.
  • Descanso y disfrute. Las agendas cada vez más, vienen llenas de deberes y controles. Aun así, no debemos privar al niño sobre todo cuanto más pequeño sea, de tiempo de desconexión y juego.

 

Marta Bermúdez Emotiva CPC

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